domingo, 15 de abril de 2012

VERGÜENZA


Cada vez que comento en un artículo que soy republicano hay gente que me escribe muy mosqueada hablándome de los curas y monjas fusilados en la guerra civil. Ni qué decir tiene que yo ni existía en esa época, ni tengo culpa alguna de aquello y que he criticado ampliamente los errores de la II República no sólo en artículos sino en alguna de mis novelas. Que soy republicano quiere decir que no entiendo que exista eso que llaman "familia real"- sí, me niego a ponerlo en mayúsculas- y que creo que en el siglo XXI es una entidad fatua, anacrónica e injusta. Lo que acaba de suceder con un monarca Borbón- lean, lean algo de historia sobre esta distinguida saga y sus comportamientos- es algo que me produce indignación. No comparto la admiración que algunos sienten por este sujeto al que, por necesidades de estado, hubo que alzar a los cielos, cuando el hombre no sabía hacer bien su trabajo. Lo de los elefantes es el último ejemplo de sus meteduras de pata.
Que con casi 6 millones de parados, este señor- al que muchos no hemos votado- ande por el África pegando tiros a los pobres elefantes- animales maravillosos y en algunos lugares, protegidos- a 30.000 pavos la cacería me parece indignante. Es que se me hinchan hasta las venas del cuello pensando en las colas en los comedores de Cáritas y en los recortes que vienen en Educación y Sanidad. Además, no hace falta que recuerde que tiene a su nieto en el hospital por esa extraña y vieja costumbre que tienen por pegarse tiros accidentalmente entre ellos, y encima va y se rompe la cadera. ¿Qué nos ha costado todo esto? ¿Saben lo que cuesta no sólo la cacería sino llevar a escoltas, séquito, aviones, combustible, traslado en un avión medicalizado y los correspondientes fiestorros y saraos?
Y luego, escucho en una tertulia que hay una conspiración republicana contra el rey. No señor, la conspiración republicana es él mismo. Es él quien ha cometido el error de irse a cazar como un maharajá y lo han pillado. Es él quien ha disparado a un oso borracho, Mitrofán, costándonos una pasta del dinero público. Es él quien demuestra que esta institución está caduca, que esto no tiene sentido y que urge un cambio de modelo de estado a una República. Sí, una República. Y no pasaría nada.
PD.- Y como soy buena gente obviaré los comentarios a la horterez de la foto, de este señor acompañado por un tío disfrazado de Cocodrilo Dandy y el pobre y hermoso animal al que este sátrapa ha asesinado muerto detrás.
Me exilio, lo juro.