FOROFISMO


Vivimos en un país de forofos, y no sólo en el fútbol, desgraciadamente. Aquí la gente es de “unos” y de “otros” y cualquier atisbo de autocrítica es impensable. Los “míos” siempre lo hacen bien y los “otros” todo mal. Y así nos luce el pelo. La política de bloques que se llama y las cuestiones de Estado a tomar por culo. Y mientras, millones de ciudadanos como el que suscribe vivimos perdidos en la mas absoluta de las orfandades políticas. Gente de centro derecha o centro izquierda, moderada y con dos dedos de frente, horrorizados porque no saben a quién votar. ¿Ejemplo de forofismo? Lo de la ley del Sí es sí.

 

O lo uno o lo otro.

 

Cuando ves el tratamiento de la noticia y las reacciones de los ciudadanos en redes sociales sólo aparecen dos posibles posturas: a.- Irene Montero es una inútil. b.- Los jueces son fachas. Y de ahí no salimos. Y yo me pregunto: ¿qué ha ocurrido en realidad con este tema? Pues vamos a analizarlo.

 

1.-Es evidente que, según he escuchado decir a juristas serios, la ley es buena y la intención de la misma, magnífica. Ahora, tiene fallas técnicas que podrían haberse evitado que han creado este problema. Le avisaron desde el CGPJ e, incluso, he visto intervenciones de diputadas del PSOE que lo dijeron con tiempo. Ergo la ministra Montero y su equipo, la han cagado. Así, por la escuadra. Si una ley que desarrollas para proteger a la mujer, provoca salidas adelantadas de delincuentes sexuales algo has hecho mal.

 

2.- Una vez dicho esto hay otro detalle que llama la atención: en este país tienes un juicio y tarda ocho meses, doce, un año y medio o dos en salir. Un ciudadano hace un recurso y sabe que ha de esperar meses o años porque el atasco de la Justicia es de órdago a la grande. Y ¡qué casualidad!  sale una nueva ley y a las 48 horas hay jueces que ya han estudiado y resuelto recursos en tiempo récord. ¿De verdad no lo ven ustedes? Si mostraran la misma celeridad en aplicar otras leyes el Mar Menor, por ejemplo, estaría salvado desde hace 20 años.

 

Luego podemos concluir que cagada de Montero, la hay, y debería dimitir, pero que encontramos también un exceso de celo en algunos jueces que  ha llamado la atención.

Y así estamos. Y así seguimos.


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