lunes, 19 de abril de 2010

HAY ESPERANZA AMIGOS


Bueno queridos, si bien es cierto que aquí no cabe un tonto más, de vez en cuando aparecen tipos que me hacen recuperar la esperanza y éste simpático ciudadano de color (negro, vamos) es uno de ellos. Se llama Eric Adams y es uno de mis nuevos ídolos, un tipo que llama al pan, pan y al vino, vino. Es senador por el estado de New York y no se ha cortado un pelo a la hora de proponer una ley para prohibir el sagging, vamos, que la peña vaya por ahí con los pantalones caídos y enseñando los calzoncillos. Porque yo, por mi parte, estoy hasta los webs de la moda ésta. Soy profesor y no inspector de gayumbos y tangas, que uno esta harto de ver la ropa interior de la peña que es, interior. Una moda que Eric quiere prohibir porque según dice, los jóvenes que van así "parece que se han cagado". Y qué razón tienes Eric. Y a veces, hasta es verdad. Recuerdo una de las experiencias más repugnantes de mi vida, en Estocolmo, que me mató la libido para seis meses. El incidente del "Paquirrín sueco". Un tipo rapado, de algo así como dos metros de alto, gordo y con los pantalones caídos, con el que tuve la desgracia de cruzarme a eso de la 1 de la madrugada en la estación de metro de Kungste Garden, ¡la Virgen! Cometí el error de girarme y ver que donde acababa el pantalón y empezaba el calzoncillo había una mancha marrón, un frenazo, un derrape, un palomino. ¡Qué asco!
¡Viva Eric Adams!

2 comentarios:

empar f dijo...

Como profesora e involuntaria inspectora de tangas y calzoncillos me sumo a la iniciativa. Por cierto, en dos ocasiones he asistido al espectáculo consistente en que los pantalones, faltos de mejor asidero, se han deslizado hasta el tobillo para leve sonrojo del usuario. Una de ellas pasillo de instituto con el consiguiente pitorreo, la otra, en un centro comercial, vestíbulo central, para pasmo del personal.Todo mi apoyo.
Empar F.

Juan Carlos Socorro dijo...

Disfruto mucho tus comentarios de una ironía que me llega muchísimo.. Gracias por hacerme sonreír!