domingo, 20 de marzo de 2011

EL ACOMPLEJAO

DEMASIADO PERRO. SECCIÓN: ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS O JODER QUÉ MUNDO!
Vivimos en una sociedad del melindre, amariconada, en la que llamar a las cosas por su nombre queda mal. Es por eso que un simple buzoneador ha terminado por ser llamado "Técnico en marketing dirigido" y por eso es que nos la cogemos con papel de fumar a la hora de definir o calificar a alguien no sea que nos llamen fachas.
Los negros son gente "de color", los moros "ciudadanos norteafricanos", las putas "profesionales del amor" y los sepultureros , "especialistas en la eliminación de recursos orgánicos de origen humano". Algo así pasa ahora con el rollo de la timidez. Oye, es cojonudo, vale pa to. Para mí una persona tímida es aquella que al principio habla poco, que no es demasiado extrovertida, que no da sus opiniones a las buenas de cambio (no como el bocazas que suscribe) y que no es el centro de las reuniones sociales. Vale. Eso es un tímido, y tan respetable es como ser extrovertido, cuentachistes o bombero.
Pero hete aquí que en los últimos años cada vez que un hijoputa me gasta una putada y me propongo devolverle la hostia (no creo en lo de la otra mejilla, lo siento) aparece algún gilipollas, conciliador, y me suelta: "déjalo, no le hagas caso, es tímido"
No, no. Una cosa es ser tímido y otra, un peazo cabrón. Y pasa mucho oye. Conozco tímidos encantadores que no van jodiendo al vecino. Y recuerdo la frase de Jesús "el de Abarán", que me decía: "nenico, los cementerios están llenos de gente fusiladas por los tímidos"
Ojo, no tímidos, claro, sino hijos de perra disfrazaos de tímidos. Acomplejaos, vamos.
Mi próxima novela sale en Junio editada por Plaza & Janés. Está ambientada en las obras de construcción del Valle de los Caídos, año 1943.
En una visita al mausoleo de Franco recordé que decían que el fulano era tímido.
¿Tímido?
¿Se construiría un tímido una megatumba que estuviera a más altura que el Escorial para superar así a Felipe II, el dueño de un imperio? ¿Haría erigir un tímido una cruz inmensa, visible a 50 km para que la gente viera el lugar donde descansaban sus restos?
Rotundamente no. Un tímido haría quemar sus cenizas y, por no destacar, arrojarlas en una esquina del aparcamiento del IKEA.
Éste no era tímido, tenía delirios de grandeza y era de los "Acomplejaos"
Así que amigos, a los colegas tímidos, los de verdad; besos, abrazos y cariño a raudales. Pero a los "tímidos de ahora", los acomplejaos que van amargando la vida a los demás como el tío Paco, leña como si no costara. Que lo entienden.Creédme.

3 comentarios:

Pancho "el autor" dijo...

Pues la verdad tienes mucha razón, todos esos que se hacen pasar por tímidos para hacerle una trastada a la gente pueden ir chingar a su madre (una forma muy bonita de insultar aquí en México).

Saludos!

Corso dijo...

Hay que ser politicamente correctos....

A CIEGAS EN LA RED dijo...

Señor Tristante: Igual no ha leído nada de lo que he ido dejando por ahí escrito en comentarios de una cosa y de otra. No hace falta, no lo hago para que usted lo lea, más bien para comentar libremente lo que considero que me llama la atención; por ejemplo calificar de homófobo un comentario, calificar de acertado otro comentario, en fin las cosas de los blogs, que para eso están, ante todo cuando son ricos en opiniones. Mi sorpresa es siempre mayúscula con sus preguntas retóricas, me encantan porque siempre tiene la respuesta en el simple enunciado. En este caso, sabrá, -la psicología es un campo enormemente complicado y hermoso- que los tímidos suelen transmutar (alquímica palabra) sus acciones para romper las barreras que les han convertido en su imagen más extendida socilamente, pero que poco tiene que ver con la realidad: un tímido es capaz de las mayores proezas sólo por romper con las cadenas que le atenazan a su timidez, ahora bien, lo que usted califica de timidez en el Caudillo, no es tal cosa, un psicólogo podría darle muchos nombres distintos; en este caso, ser un dictador omnipotente da mucho de sí, incluso en sus actitudes más magalómanas ( Megalomanía es un estado psicopatológico caracterizado por los delirios de grandeza, poder, riqueza u omnipotencia, a menudo el término se asocia a una obsesión compulsiva por tener el control).